Les agradezco profundamente las muestras de solidaridad y afecto. Me han devuelto la calma y renovado la energía para seguir escribiendo. Ustedes hacen que esta vida tenga sentido y razón.
Muchas gracias.
El presente me habla de girasoles justo cuando el otoño estrangula las hojas y mi ánimo vivo momentos de ajetreo y confusión me devano los sesos tratando de descifrar qué es lo que quiero en definitiva estoy convencida de lo que estoy haciendo? vale la pena dejar de lado la comodidad de una rutina anunciada y conocida por saltar a una quimera que puede ser un abismo disfrazado de felicidad? es la pregunta frecuente, es la duda persistente y es la única incerteza que soportan mis elásticos mentales quiero raíces que se entronquen en mi cuerpo y no un remedo de realidad que luego deba arrastar como un lastre para eso mejor cierro los postigos y me guardo a esperar ver pasar mi cadáver una tarde de domingo cuando el sol esté en su plenitud y ya no haya más que hacer por otro lado es bueno tomar riesgos hacen que lata el corazón se estiren los músculos y escurra por el cuerpo la sensación de estar viva será que debo dejarme mecer y CAER como las hojas amarillas que ya pueblan el suelo que piso a diario? no sería la primera y por cierto no la último porque mi naturaleza es una búsqueda de estos momentos que en cuanto llegan me hacen huir casi despavorida es mejor esperar si total finalmente tengo una vasta experiencia en el acecho.


Puedo amar
Hoy una alumna me confidenció que le habían dado su primer beso.



Tu frente reposa entre las manos 
un cenicero; música estridente y yo en medio de la nada.