lunes, febrero 23, 2009

Te veo claramente...


Te veo claramente
escudriñando el horizonte que dibuja mi mirada
y una ola de ternura llena de rocío mi atalaya.

Tratas de descifrarme desde tus códigos rudimentarios
y la cara se te puebla de sonrisas con cada hallazgo
mientras el pudor hace trizas mis parapetos habituales.

Mis horas se han adherido a tu espalda
mi voz sólo quiere reposar en tu oído
y mi sed busca consuelo en tu cuerpo

nada más.

jueves, febrero 12, 2009

Entremedio tanto...


Allá afuera hay algo más que espera y paladines,

más que caminos bifurcados,

más que hazañas de hombres limpios,

más que preludios incandescentes.

Allá afuera se esconden los grillos,

el asfalto carcome a los miserables

y no me alcanza.

Allá afuera crece la asfixia meridional

estás tú con tus poemas a medio hablar

y tu alita torcida de mentir,

tu corroída forma de amar

y tus atalayas oxidadas de no ver.

En cambio aquí estoy yo,

herméticamente yo,

vestida a punta de abismos,

alerta al viento y sus ecos,

con flechas de deseo en las yemas

y un alma recién bañada de ti.


Tú allá afuera

y yo aquí adentro

y entremedio tanto...

Caminó, resuelto, hacia la esquina contraria a su destino; ese destino que los dioses le habían dibujado como una mueca burlesca, en una de esas tardes de olímpico aburrimiento...ya lo había hecho todo, encarnaba males y perversiones, atraía colvulsiones demoniacas y agoreras calamidades, pero ÉL estaba resuelto a darle un giro a su sino marcado.

Caminó, resuelto, hacia los soldados que venían a su encuentro...no opuso resistencia alguna...sabía que sería sometido a cruentos interrogatorios, vejámenes y escarnios, pero hasta disfrutaba la imagen que de todos estos tormentos se hacía en su mente.

Y como la plasmación de sus imágenes mentales, vivió, una y otra vez, la furia de los otros...luego...

Caminó, resuelto, a la esquina contraria a su destino: una cruz en lo alto del Gólgota, donde lo esperaban la redención y la fama...

miércoles, febrero 04, 2009


Queda sola en el salón concurrido de desconocidos de media mañana...
le han dado un beso esquivo
de despedida
de desprecio...
la dejaron con un goteo de explicación a medio vomitar
a punto de traducir
el mensaje enquistado en un seso.

Se diluye el estupor.

Vese sola
arregla su blusa
mira sus uñas cortas y carcomidas
(no de nervios)
estira su cuello y decide dar su pasito de baile de salida digna
sabe que ha bajado el telón
sabe que esta vez no habrá aplausos
ni vítores
sólo le esperan las aceras calcinadas de verano
y sale a su encuentro.

La gente la mira pero no ve su garbo
ella renuncia a su altura
se carcome el pecho con los hombros
y se va a buscar el útero musitando el mismo verso añejo:

"...parece que es definitivo:
se rompe todo
y todo vuelve a comenzar..."




domingo, febrero 01, 2009

Pasaporte a una eternidad fugaz...


Era una diosa atrapada en un cuerpo hostil
extraño y ajeno
para su causa de fémina transhumante.
Coreaba la esquina regalando pasaporte a una eternidad fugaz
a quien quisiera hundirse en elíxires ambiguos.

La noche le adornaba de estrellas su etílica danza.

Hasta que un par de canes rapados
hijos de un hortelano infame
le cayeron encima con sus tentáculos de moralina descerebrada.

Luego de su zarpazo cobarde huyeron
dejándola sin danza, sin canto
sin sangre
como una diosa caída
con su ala más rota.

Nunca más volvió a esa esquina.

Tal vez hoy yace en una cama de hospital
pregúntandose a quién hirió tanto su canto alocado
su alma petrificada en una humanidad que le era violenta
cuando ella sólo quería regalar pasaportes a una eternidad fugaz.

martes, enero 27, 2009

Ya era hora que volvieras a mí...

Los años dieron un vuelco de carrusel
y me deleitaron con la musiquita de tu nombre tintineando en mis párpados...

Esta vez no nos iremos de la orilla
no nos despediremos hasta el siguiente invierno...
esta vez le daremos cuerda a lo que nos decimos en el silencio de los otros
le haremos caso a los instintos que nos definen
y dibujaremos el tiempo hasta la saciedad...

Desde una torre de dudas y fantasmas otoñales
miro tus ojos oscuros
me refugio en tu sonrisa
dejo que tus manos me muestren el mundo
y le anuncio al tiempo que ha quedado cesante...

Ya era hora que volvieras a mi...
aunque nunca te has ido del todo...

tan solo diste una vuelta
tomaste un poco de aire
y viniste a mi encuentro.

Te esperaba...

sábado, enero 10, 2009

El tiempo correteando por mi piel
la laxitud de las horas jugueteando con el sudor de estas tardes estivales
recorren mi espalda
...me encanta...
sentir que las horas las dibujo yo
los minutos duran mis exhalos
...me seduce...
palpar el frío de las baldosas en mis costillas
un hielo derritiéndose en mi pecho
caravanas de cosquillas trepando mis muslos
... ... ...
también.

jueves, diciembre 25, 2008

Año nuevo...vida...?


Tanto correr por los días y las calles para, en un momento insoslayable, tener conciencia de que sólo se está huyendo; huyendo de los recuerdos, de la memoria, de la nostalgia, de la soledad, de uno mismo.

Armarse de un discurso grandilocuente, estudiado hasta en sus más mínimas expresiones, construido en noches de insomnio y recitado a solas frente a un espejo, para desenfundarlo a quemarropa y, con él, extender una estela de "mujer independiente y con sus preguntas resueltas" es, sin duda, el brazo armado de esta huida ciega y desbocada.

Pero siempre hay una callejuela sin salida, un minuto que tiene fin, sin que comience otro a reemplazarlo; ése es el minuto de la conciencia.

Detenerse es un acto suicida, pero inevitable. Hay que tomar aliento, lamerse las heridas, repasar mentalmente el mentado discurso, calzarse nuevos mecanismos de defensa para la siguiente maratón.

A lo lejos se vislumbra la meta, que nunca es tal porque no es más que un espejismo, ya que lo que verdaderamente está frente a nuestros ojos es, más bien, una partida que nunca cesa.

Suena agotador y, ¡¡¡ qué duda cabe !!!... VIVIR ES AGOTADOR.

sábado, diciembre 13, 2008

Hipatia


Murió mi tía.
Era una mujer muy particular:
alta, caminaba muy derecho y eso la hacía verse imponente, con su pecho erguido, casi displicente.
Nunca se casó y, según cuenta la leyenda, no tuvo amores, ni hijos.
Era como una enciclopedia, lo sabía todo, devoraba libros, diarios y revistas.
No era dulce, pero los que la conocíamos, sabíamos que nos quería, aunque jamás hubiese deslizado una mano por nuestras cabezas infantiles.
Era enérgica, locuaz y conocía el olor de los "rotos" como nadie.
Con su porte majestuoso y el cuello levantado de su largo abrigo café, solía asustar a los niños que la creían casi como un pariente criollo del conde transilvano.
No sabía cocinar, tampoco le gustaban los animales y las injusticias.
Cuando crecí, me regaló unos clásicos literarios que debían haber acumulado kilómetros de años. Cuando niña, me regaló un par de enojos de antología y un tarro con hoyos para que fuera a pescar con mi primo Gustavo al Canal San Carlos.
Desde hace algunos años, cuando me percaté que mi futuro sería la soltería y la no maternidad, pensé que mi tía era una especie de proyección de lo que sería mi futuro senil.
Cerca de los 83 años, ya no pudo vivir sola, ya no se conectaba a diario con el mundo y pasó a habitar un asilo cerca del mar.
La madrugada del jueves murió igual que como vivió, sola, refugiada en un mundo que ella construyó para sí, donde guardaba todas sus respuestas, sus eternas lecturas y, quizás, sus frustraciones.
Hoy la despedimos aquellos que nos topamos con ella en esta vida, los que le vimos su cáscara y, en ocasiones, algo más.
Hoy la despedimos quienes la quisimos...

Ojalá haya sentido que no estuvo sola al momento de partir.


Adiós, Tía Hipatia.

lunes, diciembre 08, 2008

Los años...

Cada vez llegan más rápido
menos perceptibles y más impertinentes
cada vez traen más certezas
y menos sorpresas
son como esas visitas que uno quisiera evitar
pero termina siempre dándoles una bienvenida forzada
esas visitas que no se van
se quedan a vivir en el cuerpo
en la lentitud de los reflejos
en la añoranza
en el pelo argentado de tanto sostenerlos
son los que espantan ideales
y enquistan conclusiones
los que transforman recuerdos en leyendas
y hacen cansino el paso...

Los años son una buena mierda
que lo único bueno que anuncian
es que queda menos...

sábado, noviembre 29, 2008

Estas palabras son para ti
que me atisbas por los intersticios del recuerdo
que me asaltas cuando el minutero duerme
y arrojas un susurro en mis pestañas.
Tú, que no tienes nombre pronunciable
que rehuyes los neones del presente
y te alejas y te vas por la vereda lejos
tan lejos que mi mirada ya no te alcanza.

sábado, noviembre 15, 2008

Se fueron mis porotitos...


Hace tan solo unas horas que se fueron y ya comienzo a extrañar sus voces altas y sus risas estridentes. Trato de pensar que igual los seguiré viendo, aunque sea de vez en cuando, pero en el fondo, bien en el fondo, sé que no será igual. Y la contradicción surge espontánea: estoy feliz con que hayan salido al mundo real, pero al mismo tiempo quedo con un vacío inmenso y una maleta de recuerdos que me acompañarán en sus ausencias.
Nunca les dije todo lo que significan para mí porque, por primera vez, descubro que al lenguaje le faltan palabras para expresar el cariño, la gratitud, la emoción de verlos crecer...¿Cómo se le dice a 26 personas que tu vida cambió positivamente gracias a ellas? ¿Cómo le explicas a alguien que, si hoy tienes un par de prejuicios menos, es porque tuviste la oportunidad de conocerlo?
Bueno, eso me pasó con Uds.: gané como persona porque me deshice de un par de prejuicios y gané en sabiduría y madurez.

Ojalá a esta hora estén disfrutando de este tremendo logro que han sumado a sus vidas...celebrénlo harto porque es muy merecido...Hagan también un salud en mi nombre porque, en cuanto termine la tocata...les aseguro que yo haré más de un brindis por Uds.

Los quiero con el alma

sábado, noviembre 01, 2008

23 de noviembre de 1991...


Waldo era un hombre simple: disfrutaba del fútbol, en la cancha de su barrio, los domingos por la tarde, tenía costumbres y hábitos de funcionario público, como demorarse en empezar a atender público y apurarse para marcar la tarjeta de salida y jactarse de la atracción que ejercía en las mujeres de la oficina.

Todo en su vida corría por el carril correcto, rutinario y estable. Hasta que tuvo el mal ojo de fijarse en mí; ahí comenzaron sus quebraderos de cabeza ante esta mujer que le resultaba tan extraña como atractiva.

No es que fuera una alucinación, ni una aparición celestial. Sólo era muy distinta a las que había conocido y de quienes se había enamorado hasta ese entonces. Una mujer que ponía su carrera universitaria por sobre cualquier afecto y quien, iniciada la relación, le dejó muy en claro que más temprano que tarde, volvería al puerto a retomar los cuadernos y los libros que habían quedado congelados.

Una mujer que rehuía sentirse la "patita de conejo" de un hombre, relegándose al segundo plano y a la boca cerrada. Una mujer que siempre tenía algo que decir y, si no sabía, preguntaba sin tapujos ni vergüenzas. En fin, una mujer distinta a las "suyas".

Para mí, el romance era importante, aunque no urgente, ni decisivo. Para Waldo comenzaba a ser más determinante, aunque no lo demostraba en exceso. En resumen, ésta debía ser una relación más, como muchas otras que un ser humano vive a lo largo de su vida.

Pero algo cambió el curso de la historia, definió su existencia y marcó, con un ribete negro, el calendario de la mía.

Sin percibirlo había un hilo conductor que, silenciosamente, teñía nuestras pequeñas disputas y menores discusiones: los celos de él. Nunca me parecieron amenazantes, sino más bien, casi pueriles, ingenuos y hasta irrisorios, ya que no iban enfocados a un "otro", sino que a todo aquello que yo pudiera pensar, desear y soñar y que no lo involucrara como protagonista. Quizás por ello, jamás les presté mucha atención y ni siquiera los discutí con vehemencia.

Hasta que llegó el momento en que se mostraron en su total desequilibrio. Era una celebración de trabajo (no recuerdo el motivo). El ambiente estaba muy festivo y el grupo de amigos bailaba entre sí, salvo yo que departía con gente más allá de los límites del círculo social. Eso le molestó y, consecuente con su habitual manera de proceder, me pidió que conversáramos. Allí me manifestó su enojo y yo hice lo propio, recordándole que no era su "propiedad", sino su pareja.

Fue en ese momento que comenzó a oírse una canción, de aquellas de moda y que nos gustaba a ambos y fue en ese momento, también, que Waldo dijo algo que yo desestimé: era la última vez que oía ese tema.

Volvimos a la fiesta, seguimos cada uno por su lado, aunque, según yo, no enojados y nos perdimos de vista.

Lo siguiente que recuerdo fue un alboroto repentino y voces que decían que había ocurrido un accidente en la calle.

Salimos del lugar, nos encontramos con una pareja de pacos que nos informaron que, según testigos, un auto venía a mucha velocidad por la Alameda y no había alcanzado a detenerse cuando un joven se había lanzado a su paso...

Waldo se había suicidado.

domingo, octubre 26, 2008

La sombra de don Roberto.

Los culpables nunca piden perdón.
Habitan la inmundicia y el inframundo de la inconciencia
y miran hacia el horizonte con ojos bobalicones.
Nunca mueren tampoco
y pasan a conformar las interminables filas del purgatorio;
ese que hace nido en sus almas carcomidas;
ese que no está en otra dimensión, sino aquí, en esta realidad inconfundible y perentoria.
Quedaron atrapados en su silencio cómplice,
la culpa les retuerce la lengua
y la paz los aborta inmisericorde.
Viven una inmortalidad que los decapita pausadamente,
que va haciendo de sus entrañas un desierto
y de sus personas un residuo de ser humano...
Por eso no piden perdón
porque dejaron de ser hombres.

martes, octubre 21, 2008


Durante estos días he caminado de la mano de la templanza y, con ella, he descubierto el valor de mis años y he disfrutado de la tranquilidad que dan las canas frente a vendabales que ya no padezco.

Ya no necesito definir el amor porque he aprendido que la esencia de éste no se esconde en la teoría, sino en la placidez de darlo y recibirlo, sin presiones, sin apremios y sin chantajes.

Alguna vez dije que amar a alguien no es razón suficiente para imponerle al otro nuestra presencia, nuestro sentimiento. Sólo cuando somos capaces de eso, podemos asegurar que estamos amando; antes, es únicamente el residuo malsano de un ego que se siente herido, descuidado y poco valorado.

Pero, ¿quién, sino uno mismo, debe valorar lo que sentimos?, ¿qué otra persona puede descifrar aquello que habita en nuestro interior y darle el sitial que le corresponde?

Suponer que el otro tiene la obligación de responder a nuestros sentimientos, no es más que una muestra de inmadurez, de falta de canas y de una impaciencia que sólo nos hace ahondar en aquello que queremos evitar...una contradicción vital.

A veces, sin proponérnoslo nos vemos envueltos en situaciones que nos conducen a reflexionar o a descubrir algo que ya sabíamos, pero lo teníamos guardado en el baúl de las lecciones. Y eso me pasó por estos días. Me reencontré con una añosa reflexión: el amor no se impone...se gana.

jueves, octubre 16, 2008

a R. M.

Cristales transmutados
esquirlas que se secaron en cauces áridos
tu nombre austral lo comulgaste en pasado.
Elegiste el efímero minutero
allá tú y tus proverbios.
No pisaré tus calles
ni el fragor de tus habituales contiendas.
Pero te aviso
ya no habrán 15 años
luego del eclipse que interpusiste entre tú y yo.
No hay rencores ni renuncias

porque me dibujaste el camino...
no hay nada.
Adios
Bajó el telón
y sin estrépito
la concurrencia
(yo)
abandonó la sala.

miércoles, octubre 08, 2008

Llegó la Justicia...


Para los ministros que integraron la Cuarta Sala del tribunal de alzada Pinto Pérez “queda condenado a la pena única de quince años y un día de presidio mayor en su grado máximo; a las accesorias de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos, y la de inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena, y al pago de las costas de la causa, como autor de los delitos reiterados de secuestro y homicidio calificados en las personas de Ramón Luis Vivanco Díaz; Adiel Monsalves Martínez; Manuel Zacarías González Vargas; José Leningrado Morales Álvarez; Arturo Koyck Fredes; Joel Guillermo Silva Oliva; Roberto Segundo Ávila Márquez; Alfredo Acevedo Pereira; Raúl Humberto Castro Caldera; Pedro Enrique Oyarzún Zamorano y Hernán Elías Chamorro Monardes, perpetrados los últimos días de septiembre y octubre del 1973 según causa Rol 1462; por el homicidio calificado de René Máximo Martínez Aliste (Causa Rol Corte Nº 350-2008) y; por el homicidio calificado de Manuel Tomas Rojas Fuentes (Causa Rol Ingreso Corte Nº 465-2008), hechos estos dos últimos ocurridos en los primeros diez días del mes de diciembre del año 1973, en la Escuela de Infantería de San Bernardo”.

Ciega y tardía

como noche de invierno cerrada y sombría

has dado un salto hacia la luz

que te ennoblece

y te llena de suspiros de esperanza...JUSTICIA.


Hay almas que hoy se despiden en paz para descansar en la morada de la eternidad y hay familias que sienten, desde hoy, que hay esperanza para seguir buscando y llevando a la cárcel a quienes cegaron la mirada diáfana de tantos luchadores por la paz.


Amiga: este día debía llegar, te lo debía la historia, te lo debía la vida.

Juntas llevaremos claveles que anuncien de esta nueva primavera que ha llegado y juntas le contaremos a Martín de su abuelo.


viernes, octubre 03, 2008

Me he escudriñado por dentro estos últimos días...
me he gozado como niño en carrusel girando alrededor del sol...
he mirado antiguas contiendas a los ojos
y he dejado ir recuerdos vanos con un rictus de sana despedida.

sábado, septiembre 27, 2008

Mamá!!!!!?


Conversábamos con mi amiga Lula de lo más animadas de cómo encantar a los niños con el cine bueno y cómo enseñarle a los adultos a ser mejores o verdaderos educadores cuando de pronto, en mitad del silencio de la noche oímos un "mamá!??

La carne se me partió en dos y en una milésima de segundo, una sensación placentera y quemante me subió por la columna hasta alojarse en el inubicable.

Una voz tierna de niño, pero totémica de ansia me descompaginó el calendario: mi ahijado, mi pequeño Martín, clamaba por su madre, en el súbito arrebato del despertar abrupto de la noche.

No me creerán, pero me sentí como un griego que oía la voz de su padre Zeus llamándolo a su presencia.

Fue un sonido que percibió mi entraña y desde allí subió a mi entendimiento.

Magia pura.

Indescriptible armonía de reclamo y orfandad.

Un big bang para mis oídos.

Fue diametralmente hermoso.

El verbo potente hecho niño

con nombre de Martín.

viernes, septiembre 19, 2008

Re-Sentimiento...


Quizás piensen que estoy loca, que me he golpeado fuertemente en la cabeza o que he bebido en exceso. Pero nada de eso es cierto. Pasa que me voy a dar un permiso, ojalá largo, de describir aquello que tengo, lo que me hace feliz y que me hace una persona, si no realizada, en vías de serlo. Atrás deben quedar las frustraciones, los sueños incumplidos, los malos momentos. Desde ahora, comienzo disfrutar…
LO QUE HAY EN MÍ:

Agradezco:

* el trabajo que me permite entregar mis conocimientos y mi experiencia personal.
* los recuerdos de los viajes que he hecho con mis amigas.
* tener como amigos a Lula, Elda y Luis.
* las monedas que me han permitido disfrutar de conciertos, comida rica, paseos y buenos libros.
* todos los alumnos que he tenido desde que comencé con mi Práctica Profesional, allá lejos, en un Liceo Vespertino de Recreo, Viña del Mar hasta los que se irán este año graduados.
* la llegada de Martín desde el momento mismo que se hizo presente en Castro y supimos de su existencia.
* haber podido cumplir mi sueño de entrar a la Universidad.
* poder dormir sin pastillas.
* haber gritado por la libertad de mi país.
* poder ver, caminar, sentir, pensar, leer y escribir.
* la madre que tengo y mi abuela que me enseñó la magia y el poder de la lectura.
* por la gente que me ha amado, querido y estimado.
* mis recuerdos de niña en el Internado.
* las múltiples sesiones de sicólogos y siquiatras desde mi juventud.
* ser conciente y sensible.
* la ironía que despide mi humor.
* las cosas que facilitan mi vida.
* los errores que me han permitido crecer, las penas que se han transformado en lecciones y los logros que he alcanzado.
* la música que me transporta a otros tiempos.
* las personas que he conocido en mis trabajos.
* las escenas que me han emocionado.
* las casas que he ayudado a construir.
* las caricias y consejos que he recibido en estos 42 años.

En fin, son tantas las cosas que quisiera dejar escritas en forma de agradecimientos que deberé tomarme un tiempo más largo para ello. Por ahora, éstas son las más urgentes.


* agradezco también a quienes leen este espacio.