martes, septiembre 18, 2007


El 11 me encontró en Toconao y me recibió con banderas negras en sus calles.


Desde una casa de barro e historia, una viejecilla me dijo que las banderas eran porque de los desaparecidos en aquel fatídico día, la mayoría era del norte, mineros, obreros y pescadores de las áridas tierras de Atacama...


Quedé muda ante la inconmensurable realidad y sólo pude guardar un minúsculo silencio de recogimiento y respeto...


Siempre pensé y creí que mis velitas en el Estadio Nacional cubrían todo el mar de compañeros idos, pero allí, en mitad de la nada y de la sal, descubrí que el desierto homenajeaba a los suyos con la quietud sepulcral del desierto más árido del mundo.


Expiré una plegaria al cielo traslúcido del norte y guardé silencio......


Las historias de Manuel, los recuerdos de Amanda se hicieron carne viva de azufre y ausencia y mi lágrima contemporánea fue a llevarles una flor al éter en donde se encuentran.


Ahora los recojo en mi página para que NUNCA MÁS EN CHILE.

4 comentarios:

dynamitte dijo...

Que linda fotografía escrita.

Hey!, hace algún tiempo había pasado por tu blog. Leí en tu respuesta que eres profesora de Lenguaje.
Sabes ? . Estoy terminando el cuarto medio y una de mis alternativas para el próx. año es Licenciatura en Literatura.

Muchos saludos
espero volver a leer una de tus visitas :)

tierragramas dijo...

y un compañero mío, con su hija nacid a un doce de septiembre, que nombra Amanda a su hija.

tremendo...


Chile por lo general se olvida del norte - a menos que sea por temas limítrofes-. Es como si fueramos patria desde Santiago para abajo. Una tontera.


todo bien?

mucho tiempo sin pasar por tu acogedor sitio.

saludos maestra

Luis Seguel Vorpahl dijo...

¿donde estas? necesito de tus palabras,

pensador ausente dijo...

.















seremos siluetas


te invito a posmópolis, santísima posmópolis