viernes, junio 15, 2007

A milímetros en el Metro...


El Metro atiborrado de cansancio como sólo puede estarlo un viernes, a las 18:30 hrs. Los cuerpos se juntan, luchando por no tocarse más allá del decoro, del apretujamiento obligado. Las caras orientadas hacia el cielo y no, precisamente, en son de plegaria, sino más bien para no herir las distancias con el aliento cercano. Todos con la vista fija en un punto muerto, como si Fátima (la aparición milagrosa) se hubiese trasladado, misericordiosa, para darle esperanza a este gentío contreñido.

Dos muletas, un embarazo, un par de desconocidos aprovechando el instante para conocerse las presas y yo, escudriñando entre los cuerpos para rescatarme a partir del anonimato, gozando solita por esta larga y ancha semana que ya termina y fantaseando con la cerveza que tengo ahora entre mis manos mientras deletreo un viaje más en el Metro.

2 comentarios:

gonzalo dijo...

viajamos en el mismo vagón. Uno que se toma en Tobalaba, para en Harlem, en La Cisterna, en el pasillo que hay junto a tu puerta, en mi ventana que da al mar.

ignaciev dijo...

Aun existimos los que sentimos elegancia al transitar por la vía pública y especialmente al tomar el metro, dentro de este invierno tan caballero, que tiene un aire frio en su mirar y camina erguido y con orgullo, tarareando la melodía " be yourself no matter what they said".
cuidate.