jueves, octubre 16, 2008

a R. M.

Cristales transmutados
esquirlas que se secaron en cauces áridos
tu nombre austral lo comulgaste en pasado.
Elegiste el efímero minutero
allá tú y tus proverbios.
No pisaré tus calles
ni el fragor de tus habituales contiendas.
Pero te aviso
ya no habrán 15 años
luego del eclipse que interpusiste entre tú y yo.
No hay rencores ni renuncias

porque me dibujaste el camino...
no hay nada.
Adios
Bajó el telón
y sin estrépito
la concurrencia
(yo)
abandonó la sala.

3 comentarios:

Víctor Hugo dijo...

mmmm igual quiero a Santiago.... mi ciudad desde que existo....

"Stgo no has querido ser el cerro y tu nunca has conocido mar...
cómo serán ahora tus calles? si te robaron tus noches?.."
Creo que ahora si existe la noche en Stgo... y muchos lugares gratos...pero la desigualdad nos está enfermando

un abrazo
VH

gonzalo dijo...

es cierto que la noche te habla al oído?

Anónimo dijo...

Seguire recitando solo a los cuatro vientos en esta sala vacía donde tan bien me siento, mientras en mis oidos aún retumban los sonidos de tu palmas reclamando lo imposible...