sábado, enero 27, 2007

Vengo de vuelta del gentío
con sabor a aserrín en la comisura de la boca
a pasto tierno
memoria antigua
anécdota relamida de amistad.


Se me han gastado los zapatos
las pezuñas ateridas de desvíos
los codos bifurcados de aventuras
la sien ululante.


El reloj no pasa dos veces
en el estircolado trasluz del espejo
uno
dos tres
y nos quedamos agazapados

esperando la triana
el escupitajo de la conciencia
naciente.


Convergen conos afectivos
triángulos
epistemologías
frases por concluir
cariños bárbaros...


Al final
sólo quedará uno...
el inmortal de las acechanzas.

3 comentarios:

gonzalo dijo...

quién te mira al amanecer?

gonzalo dijo...

estuve en we en stgo., el martes me marcho al sur por cuatro días.

te imaginaré nadando junto a mí en el Alto Bio Bio.

Luis Seguel Vorpahl dijo...

El reloj no pasa dos veces...eso fue doloroso.
No me has escrito, el sitio está triste.