martes, agosto 22, 2006

Nos fuimos quedando en silencio
la lengua tragada no profirió más blasfemias
la cama quedó desecha y sin vuelta atrás
la espera se hizo hielo
se instaló la incertidumbre.
Los relojes, como racimos bufenescos, me miran y detienen su ulular para reírse de mí...me ven la cara de ansia pura; me ven los ojos desorbitados buscándote y se ensañan con su alocado correr para dejarme fuera del círculo...
Me había desacostumbrado a estos trotes...
Mi encéfalograma plano comienza a despertar de nuevo...

1 comentario:

Piel dijo...

La sangre despertando
me ha tocado
en su lumbre consumida
me ha sorbido con el agua
de su ansia
he despertado...